La institución funciona actualmente con agua trasladada por la Intendencia de San José, mientras la comunidad reclama respuestas de ANEP por una situación que, según exalumnos y vecinos, se arrastra desde hace más de una década.

La Escuela N.º 90 de Mahoma atraviesa dificultades vinculadas al abastecimiento de agua, la instalación eléctrica y otras necesidades edilicias. Ante esta situación, exalumnos, familias y vecinos presentaron un planteo ante la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) para solicitar respuestas y soluciones de fondo.
Uno de los principales reclamos refiere al acceso al agua corriente y potable. Según explicó a Primera Hora Evangelina Nieto, exalumna de la institución y promotora de la iniciativa, actualmente la escuela funciona con un tanque que es abastecido por la Intendencia de San José.
El agua almacenada en ese tanque es utilizada para la cocina, los baños y las tareas de limpieza, pero debe ser trasladada manualmente mediante baldes hacia los distintos sectores de la escuela. Cuando el suministro se termina, la Intendencia vuelve a recorrer los aproximadamente 40 kilómetros que separan la escuela de San José de Mayo para realizar un nuevo abastecimiento.
Nieto señaló que la situación se mantiene desde hace años y que el problema de fondo estaría relacionado con el funcionamiento del sistema de agua de la escuela. Según indicó, también se han realizado intervenciones sobre la bomba, pero las dificultades persisten.
La exalumna sostuvo además que actualmente la escuela no cuenta con un bebedero y que los niños deben llevar agua desde sus hogares para consumir durante la jornada. El agua almacenada en el tanque, explicó, es utilizada para otras necesidades de la institución.
La Escuela 90 se encuentra en una zona rural próxima a las sierras de Mahoma y actualmente concurrirían cuatro niños, luego de que dos alumnos se mudaran recientemente. Para Nieto, sin embargo, la cantidad de estudiantes no disminuye la importancia de la institución para la zona.
Según relató, el problema del agua no es reciente. Afirmó que ya existía cuando ella concurría a la escuela, hace más de 20 años, y recordó gestiones realizadas entonces por su madre, quien fue cocinera y presidenta de la comisión vinculada a la institución.
La comunidad también plantea que existen vecinos de la zona dispuestos a colaborar con el traslado de agua desde sus establecimientos, ubicados a algunos kilómetros de la escuela. Sin embargo, según Nieto, no se estaría permitiendo recurrir a esa alternativa.
El planteo de los exalumnos es que, mientras no se concrete una solución definitiva para el sistema de abastecimiento, se permita contar con mecanismos de colaboración de los vecinos que eviten depender exclusivamente de los traslados de agua.
Reclamo El problema del agua no es la única preocupación. La carta presentada ante ANEP también menciona dificultades en la instalación eléctrica y la falta de determinados puntos de luz.
A su vez, la comunidad consiguió pintura para realizar mejoras en la cocina de la escuela, pero está a la espera de la autorización correspondiente para poder comenzar los trabajos.
También se solicitó autorización para organizar un beneficio destinado a recaudar fondos para la institución. Nieto señaló que este tipo de actividades históricamente fueron una forma de colaboración de las comunidades rurales con sus escuelas y recordó que el año pasado se habría cancelado un beneficio previsto para la Escuela 90.
La exalumna entiende que la comunidad está dispuesta a colaborar, pero necesita contar con las autorizaciones y los mecanismos correspondientes para hacerlo.
Hasta el momento, según manifestó Nieto, no han recibido una respuesta de ANEP al planteo presentado.
Una escuela con valor comunitario
Más allá de las necesidades edilicias, Nieto puso especial énfasis en el papel que la Escuela 90 ha tenido históricamente para las familias de la zona.
Recordó que durante su infancia la institución no era solamente un lugar de enseñanza, sino también un espacio de encuentro y contención para una comunidad rural en la que algunos niños llegaban caminando o a caballo para asistir a clases.
“Era un hogar, una familia, una contención”, resumió al recordar su vínculo con la escuela.
Nieto vivió durante 12 años frente a la institución y sostiene que continuará reclamando una solución. Para ella, la escuela mantiene un valor que excede la cantidad de alumnos que actualmente concurren y representa una referencia para las familias de la zona.
La carta presentada ante ANEP solicita una respuesta formal sobre el problema del agua, la atención de las dificultades eléctricas, la autorización para realizar mejoras en la cocina y organizar un beneficio, además de información sobre los procedimientos que debe seguir la comunidad para colaborar con la institución.
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