“La murga siempre ha sido una herramienta de comunicación política. En nuestro caso lo asumimos conscientes de que lo que opina 'La Falta' tiene su incidencia en lo cultural desde que nació”, me dijo hace un tiempo Raúl Castro. Estábamos sentados –mano a mano- en una mesa del Café del Teatro Macció y ahí “Tinta Brava” me completó su idea diciendo: “la murga es un canal más de opinión, hecho desde lo artístico y que intenta sensibilizar e incidir en la realidad”.

A 45 años de haberla fundado junto a Hugo “Piruja” Brocos (el nombre es una invención de Ovidio Cabal) y luego de unas cuantas temporadas de un incómodo y doloroso silencio, “Falta y Resto” volvió a tener tanto pasado como futuro; volvió a “crear, construir, aunque se equivoque”, a “luchar por ser feliz”, a “cantar hasta inventar otro carnaval”. Su regreso fue a lo grande con “Amor de murga”, un espectáculo que le valió el cuarto puesto en el Concurso y el primer puesto en el corazón del público. El 9 de mayo llega al Macció junto a “Sociedad Anónima”.
La presentación en el Teatro Macció es el sábado 9 de mayo a las 20:30 horas. Para el espectáculo compartido por “Falta y Resto” y humoristas “Sociedad Anónima” (el último campeón de la categoría) las entradas tienen un valor de 900 pesos la Platea y Palcos, 650 la Cazuela y 350 el Paraíso. Están a la venta por “Tickantel”, en boletería de la sala y en locales de “Red Pagos” y “Abitab”.
“Amor de Murga” marcó el regreso al carnaval tras siete años de ausencia. Con “El Loco Caraja” (entrañable personaje interpretado por Pablo “Pinocho” Routín) como guía, la icónica murga montevideana entregó un espectáculo a tono con su historia que concluye con la hermosa retirada al “Florista”, que evoca uno de los primeros trabajos que tuvo el ex presidente José “Pepe” Mujica: “amanece, se despierta otra alborada, es tu tierra esperanzada en volver a florecer. Se engrandece tu figura compañera, a pesar de las maneras que tuviste de querer. Permanece un recuerdo que enriquece, su memoria no envejece porque el Pepe vivirá en los barrios, deshojando calendarios, grito revolucionario de una murga en carnaval”.
El plan retorno En mayo de 2025, apenas enterado del retorno de “La Falta”, comenzaron a brotar en mi cabeza los motivos de tanto agradecimiento: aquellos espectáculos y algunas charlas entrañables (en ensayos, tablados, desfiles o el mismísimo “Ramón Collazo”) con varios de los pioneros de esta aventura: el propio “Flaco” Castro, Orlando “Mono” Da Costa, Freddy “Zurdo” Bessio, Pablo “Pinocho” Routín, Edú “Pitufo” Lombardo.
Ni se imaginan la alegría que me dio saber que todos estos murguistas históricos iban a integrar –junto a otros talentos de la vieja y nueva guardia- el plantel de la “murga de las cuatro estaciones” que daría prueba de admisión en noviembre para concursar en 2026: “pero como por encanto entre frases nostalgiosas, se oyó un botija del barrio que a la murga acompañó, cantando el último verso que quedó en su memoria. Y le asegura a esta historia su pronta resurrección...”
Entre tanta información chatarra y puterío barato que inunda e intoxica las redes y los medios de comunicación, no deja de ser un mimo al alma que “La Falta” se haya transformado en noticia viral. Aunque muchos busquen embrutecer para manipular, asustar para paralizar, irritar para confrontar, dividir para reinar, hay otro Uruguay para ver y escuchar, para contar y cantar, para inspirar y unir, para creer y crear: “que nuestras lágrimas rieguen flores de esperanza. Y ese llanto, de añoranza germine en marcha triunfal para volver en febrero a cumplir esta promesa, ‘Falta y Resto’ a la tristeza... ‘Falta y Resto’ a la tristeza... ¡hasta el otro carnaval!”.
“Hay que empezar otra vez…” Fue en la primera mitad de 2025 cuando se confirmó el regreso de “La Falta” al sitio de donde no debió irse nunca (o no debieron dejarla ir). Sin dudas, fue una de las noticias culturales del año pasado.
Entrar en el oído y corazón de la gente, no es para cualquiera. En una época en que nada parece durar ni emocionar demasiado, retornó un título murguero cuya obra se hizo memoria, sentimiento y canto de un pueblo: “dicen que la murga es un bombo y un redoblante, la murga es viento de voces que te impulsa hacia delante. Un verso que surge claro y que queda entre la gente es mucho más importante que un cantar grandilocuente”.
Para quienes superamos los 40 abriles, el coro de “La Falta” es banda sonora de nuestras vidas, bandera de resistencia cultural; son los cuplés de “Murga La”, “La Gente” y “El Pepe Revolución”; las retiradas al “Éxodo” y “La Adolescencia”; es el quijote anarco del “Viruta” reclutándonos para esa barra corajuda proclamando “anarquía, voz que rima con poesía, fantasía y alegría. Verbo de resurrección”.
Y “el letrista no se olvida” de cosas así.
Si bien –como tantos otros- agradezco todo ese legado compartido por la radio, en los escenarios de febrero, los vinilos y cassettes, en algunos clásicos de Jaime o en giras teatrales, secretamente (aunque no existiera el mínimo indicio ni rumor), soñaba con algo más, deseaba un regalo así: “hay que empezar otra vez, dale que vos podés”.
Conversacion
0 comentarios
Seleccionadas por audiencia