
El jueves pasado el calendario marcó 16. Pudo haber sido un día más, de no ser por esa maldita costumbre que tienen (tenemos) algunos de revisar efemérides. Desde otro punto de vista puede leerse como tener memoria. En cualquier caso, el 16 de abril no es un día más para San José.
Hace exactamente 10 años la ciudad vivía la peor inundación de su historia.
¿Por qué fue la peor?
El río San José alcanzó los 11,40 metros, y si bien esta marca fue superada por algunos centímetros años más tarde, la del 2016 resultó ser la peor en términos de familias afectadas. El río subió drásticamente durante la madrugada, lo que dificultó el traslado de vecinos, redujo la capacidad de reacción y complicó un panorama en una mañana que recordamos perfectamente. Fue un caos.
Sumado a esto, los sistemas de alerta y la coordinación entre organismos no estaba tan aceitada, un factor que resultó clave para mitigar el impacto en los siguientes desbordes del río.
Esa vez, en 2016 el agua llegó a lugares donde nunca antes había llegado.
Ahora bien, a 10 años de aquel lamentable suceso cabe preguntarse: ¿qué se ha hecho?
Desde los idas y vueltas de la administración Falero con OSE para acceder al predio de barrio Exposición, cambiando ese bien por las ex piscinas de decantación de Ciudad del Plata. Sumado a los trámites con el Ministerio de Vivienda, las reglamentaciones del terreno, los servicios.
Hace unos años nos enteramos totalmente de rebote que ese intercambio entre ISJ y OSE se había concretado. Pero en el medio hubo técnicos de la Facultad de Ciencias que analizaron el río. Incontables planteos en la junta. Que si dragamos, que si realojamos, que si parquizamos la planicie de inundación.
Y así fue pasando el tiempo. Llegamos a 2026. ¡La suerte que han tenido las autoridades de que no ha ocurrido otra catástrofe en estos años! Porque si pasamos raya y vamos a lo concreto, las soluciones siguen brillando por su ausencia. Ahora, para colmo, hay casas ya construidas pero se deben hacer arreglos, porque de tanto tiempo que han estado deshabitadas hay que repararlas. ¡Reparar casas porque han estado abandonadas! Insólito.
La entrega de llaves, que esperemos se concrete este año, debería ir acompañada como mínimo de una disculpa pública a las familias, que inundación tras inundación sufren las consecuencias de perder todos o gran parte de sus bienes. “Felicitaciones, acá tiene su llave, le pido disculpas por todo”. Algo así. Y no se sentaron de brazos cruzados a esperar soluciones, porque se movieron, hasta marcharon hacia la Intendencia.
Lo que queda de esto es una pésima publicidad para el sistema político. A nivel de San José han pasado distintas autoridades, pero siempre del mismo partido y sector. Tampoco es excusa el gobierno nacional, ya que durante 5 años coincidieron con el color político que gobernó a nivel nacional también. Están todos en falta, los que han estado acá y los que han estado allá. Porque 10 años es demasiado.
Como para que la gente crea...
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