A más de 60 años del origen, regresó una de las noches que más nos identifica y enorgullece en lo cultural. Decir Estudiantinas es decir San José. Habiendo superado las 50 ediciones y con muy pocas interrupciones (una de ellas fue en tiempos de dictadura), se transformó en todo un clásico del calendario de los maragatos. Un espacio de expresión (a través de la murga, el humorismo, el canto y el baile), creatividad y -sobre todo- juventud. Y el regreso del miércoles, tras varios años de ausencia, se origina en una nueva camada de jóvenes murguistas que, acumulando experiencias en Montevideo y San José, le devolvieron al género una energía, frescura y juventud que parecía haber perdido. Sin ir más lejos, el espectáculo con el que “La Gata Mara” ganó por primera vez el Encuentro de Murga Joven de la capital, tenía una retirada dedicada a Las Estudiantinas. Partiendo de esas ganas y saberse parte de un linaje artístico, la gurisada comenzó a dejar su huella y hacer su propia historia. El miércoles volvieron Las Estudiantinas para unir experiencia y juventud (hubo tres murgas jóvenes y tres mayores y un elenco humorístico histórico) y marcar la continuidad de una tradición artística que se debe defender.

Esta historia continuará...”, es la frase que debiera haber acompañado el final de la noche del miércoles en el Teatro Macció. Es que se trata de eso, de la continuidad y preservación de un legado. Si Las Estudiantinas se volvieron un clásico del calendario cultural de San José fue porque los gurises fueron siguiendo -a lo largo de más de 50 ediciones- las huellas de los más grandes. Ese reflejo, es lo que motivó la vuelta del evento tras unos 7 años de ausencia. Todo se origina en una nueva camada de jóvenes murguistas que, acumulando experiencias en Montevideo y San José, le devolvieron al género una energía, frescura y juventud que parecía haber perdido. Sin ir más lejos, el espectáculo con el que “La Gata Mara” ganó por primera vez el Encuentro de Murga Joven, tenía una retirada dedicada a Las Estudiantinas, un fenómeno popular y artístico que tiene muchos puntos en común con la movida juvenil capitalina.
Tales elementos confluyeron para reactivar Las Estudiantinas y comenzar a trabajar detrás de una fecha que estaba reservada hacía un buen tiempo. Finalmente, participaron tres murgas jóvenes (“La Gata Mara”, “La Malcriada” y la debutante, “Doña Vecina”) y tres mayores (“La Errante”, “La Tuleca” y “De Frente y Mano”) y humoristas “Sociedad Anónima”. El público, agradecido del reencuentro generacional y artístico y de recuperar un espacio de expresión, creatividad y -sobre todo- juventud... Pero una juventud que no desconoce el pasado sino que lo aprende para seguir avanzando, creando y construyendo futuro... Porque Las Estudiantinas son una historia de todos y que aún tiene muchos capítulos por escribir.
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