El fallecimiento de un hombre de 84 años tras una mordedura de serpiente en el balneario Kiyú, a fines de 2022, volvió a poner en discusión la respuesta sanitaria ante accidentes ofídicos en San José y en el país, a partir de un caso considerado evitable por especialistas que analizaron lo ocurrido.

El episodio registrado en Kiyú es señalado por un reciente artículo científico como el primer fallecimiento oficialmente documentado por mordedura de serpiente en Uruguay en 36 años, lo que le otorga un carácter excepcional y, al mismo tiempo, lo ubica como un caso de referencia para revisar procedimientos médicos.
El hecho ocurrió durante una caminata en una tarde de calor, cuando el hombre sintió una mordedura en el pie izquierdo. Aunque no logró identificar al animal, el dolor intenso y la rápida inflamación de la zona llevaron a sospechar desde el inicio la posibilidad de un accidente ofídico. Sin embargo, en las primeras dos consultas médicas realizadas en San José, el paciente recibió tratamiento sintomático y fue enviado a su domicilio.
Con el paso de las horas, el cuadro se agravó. Doce horas después del incidente, el hombre presentó vómitos y una caída, lo que motivó un nuevo llamado a la emergencia y su posterior traslado a un centro de salud en Montevideo. Allí ingresó en coma, con una hemorragia intracraneal confirmada por estudios, y falleció menos de 24 horas después de la mordedura.
El análisis del caso, publicado en marzo de 2026 en la Revista Médica del Uruguay, advierte que la evolución estuvo directamente condicionada por la ausencia de administración temprana de suero antiofídico, considerado el tratamiento central en este tipo de situaciones. Según los especialistas, la presencia de dos punturas en la piel y el contexto en que ocurrió el hecho eran indicios suficientes para activar el protocolo correspondiente.
En Uruguay, la mayoría de los accidentes de este tipo son provocados por dos especies: la crucera (Bothrops alternatus) y la yarará (Bothrops pubescens). En el caso de Kiyú, se presume que se trató de una crucera, especie habitual en zonas de pajonales costeros como las del sur de San José.
El artículo plantea que el diagnóstico precoz y la administración inmediata del suero son determinantes para evitar complicaciones graves, incluso en cuadros inicialmente leves. En ese sentido, se remarca que ante la sospecha de mordedura, los pacientes deben ser observados y derivados a centros que cuenten con el antídoto, además de consultar de forma inmediata al Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico.
El caso de Kiyú también pone en evidencia la necesidad de reforzar la capacitación del personal médico en la primera línea de atención, especialmente en zonas donde la presencia de serpientes es conocida. Para los autores, la difusión de lo ocurrido apunta a evitar que situaciones similares se repitan.
Más allá de su baja frecuencia, los accidentes ofídicos forman parte de la realidad sanitaria en áreas como San José, donde el avance de la urbanización sobre ambientes naturales incrementa las posibilidades de encuentro con estas especies. En ese contexto, el episodio ocurrido en Kiyú funciona como un llamado de atención tanto para el sistema de salud como para la población.
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