La iniciativa busca acelerar la formación de dunas y reducir el impacto de las olas sobre el pie de la barranca. Las tareas se desarrollan con materiales naturales y participación de vecinos y organizaciones locales.

Vecinos de Kiyú retomaron en las últimas semanas los trabajos para la construcción y colocación de cercas captoras, una herramienta destinada a favorecer la acumulación de arena y contribuir a la preservación de la costa. La iniciativa, que comenzó a desarrollarse en el balneario entre 2013 y 2014, volvió a implementarse a partir de los resultados obtenidos en aquella primera experiencia.
El vecino César Callero, en diálogo con Primera Hora, explicó que el trabajo surgió luego de un importante episodio de erosión que afectó la zona de Parador Chico. En aquel momento, junto al ingeniero Inti Carro, se comenzó a trabajar con soluciones que no implicaran la utilización de materiales rígidos, como piedras o escombros, recurriendo en cambio a una técnica que ya había sido aplicada en distintos puntos de la costa de Rocha.
“Esto arranca en el 2013, 2014, cuando el evento aquel se empezó a trabajar. Con cerca captora”, recordó Callero, señalando que luego de recuperar el sector de Parador Chico los trabajos se habían detenido y ahora fueron retomados con el mismo enfoque.
Las nuevas cercas ya fueron colocadas en Vistamar, mientras también existen sectores intervenidos en Parador Chico y Parador Grande.
Las cercas captoras se construyen utilizando podas provenientes del propio balneario. Las ramas se entrelazan y se sujetan mediante hilo sisal, elegido por tratarse de un material que termina degradándose sin contaminar la playa.
La estructura se instala al pie de la barranca, en el sector hasta donde llega la última resaca. Allí se coloca una línea de ramas que queda fijada al suelo y cuya función es captar la arena que transporta el viento.
“Esa cerca, cuando vengan los vientos, va a captar arena. Va a quedar un chichón y ahí se va a formar una duna”, explicó Callero.
El objetivo no es impedir la dinámica natural de la costa, sino acelerar un proceso que naturalmente ocurre en las playas. La acumulación de arena permite levantar progresivamente el nivel de la playa y generar una duna que funciona como una defensa natural frente al oleaje.
Callero explicó que cuando la playa queda demasiado plana, las olas pueden alcanzar directamente el pie de la barranca, generando procesos erosivos. En cambio, al favorecer la acumulación de arena, se busca que el impacto del agua se produzca antes de llegar a la barranca.
“Nosotros aceleramos un proceso con esa cerca captora y vestimos el pie de la barranca. Vestir el pie de la barranca es levantar la playa para que la playa no quede chata”, señaló.
Los trabajos todavía no finalizaron y quedan metros por intervenir, particularmente en Vistamar, señalado por los vecinos como uno de los sectores más comprometidos por la erosión.
En ese lugar existe además una problemática vinculada a la presencia de árboles de gran porte muy próximos al borde de la barranca. Según explicó Callero, la sombra que generan mantiene húmeda la arena y dificulta su traslado por acción del viento, además del peso que los propios árboles ejercen sobre la barranca.
El vecino recordó que anteriormente incluso se realizaron tareas de poda en el sector para reducir el efecto de la sombra sobre la barranca y favorecer el movimiento natural de la arena.
Participación Las jornadas de trabajo han contado con una importante participación de la comunidad. Callero estimó que en algunas actividades participaron entre 20 y 25 vecinos, mientras que en la zona de Tequila se llegó a reunir a unas 15 personas.
La convocatoria incluye tanto a residentes permanentes de Kiyú como a personas que concurren habitualmente durante los fines de semana. También participan organizaciones vinculadas a la protección del entorno y al patrimonio local, entre ellas Ecos del Río y grupos relacionados con la arqueología.
“Más que conforme, contento”, resumió Callero al referirse a la respuesta de la comunidad, destacando que cada vez son más los vecinos que se interesan por la situación de la costa, consultan y colaboran con las tareas.
La última jornada se desarrolló el pasado fin de semana en Vistamar, mientras los vecinos aguardan la posibilidad de continuar con nuevas instancias de trabajo.
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