Una pintora en constante transformación. Angelina de la Quintana jamás dejó de moverse para crear y de crear para moverse. Lo suyo fue transformarse para transformar. Así transitó por registros constructivos, abstractos, figurativos y simbólicos pero sin ajustarse a una secuencia evolutiva. “Los lenguajes no se suceden como etapas superadas, sino que conviven y regresan, configurando una práctica abierta”, expresa Cristina Bausero en el texto curatorial que acompañó a la muestra en su paso por Montevideo y que ahora llega a nuestra ciudad. Esta retrospectiva se inaugura el sábado a las 18:00- en el Museo de San José, institución de la que fuera –justamente- una de sus primeras alumnas y cuyo espíritu formativo continúa vivo en su obra.

Este gran acontecimiento de la cartelera 2026 del Museo de San José oficia de preámbulo para el 80º aniversario (lo celebra el 23 de agosto de 2027): “el espacio donde Angelina fue una de sus primeras alumnas y cuyo espíritu formativo continúa vivo en su obra”, escribió María de los Ángeles Martínez en el texto que acompaña la exposición en su escala maragata. Para la artista y docente de San José, “es también una oportunidad para renovar la memoria de un proyecto cultural que transformó la vida artística del interior del país y continúa abriendo caminos para generaciones de artistas que hoy, como Angelina, representan al Uruguay dentro y fuera de fronteras”.
La muestra retrospectiva de Angélica de la Quintana (1935) queda inaugurada el sábado a las 18:00. Sus cuadros llegan desde el Museo Blanes donde estuvieron desde abril. Titulada “Lenguajes en tránsito: una obra abierta”, propone al público un viaje por un camino artístico “construido desde la convivencia de múltiples lenguajes pictóricos y desde una relación no lineal con el tiempo”, expresa el texto curatorial que escribiera Cristina Bausero al exponer en la capital. De acuerdo con su percepción, la suya es “una obra en tránsito, donde el cambio no implica ruptura, sino persistencia y apertura”, es una producción “sostenida en la observación y en el desplazamiento”.
Los paisajes, ciudades, árboles, cafés y figuras humanas que irán captando miradas y emociones, se expresan desde multiplicidad de recursos, confirmando su pulso inquieto y cambiante, una búsqueda capaz de moverse por “registros constructivos, abstractos, figurativos y simbólicos que aparecen y reaparecen sin ajustarse a una secuencia evolutiva”.
Esta colección no se organiza cronológicamente, sino que plantea “un diálogo entre obras de distintos momentos, evidenciando un movimiento constante entre formas, temas y modos de representación. Esta diversidad responde a la convicción de que cada imagen exige su propio modo de ser dicha. Los lenguajes no se suceden como etapas superadas, sino que conviven y regresan, configurando una práctica abierta y en permanente transformación”.
Los primeros pasos Angelina de la Quintana dio sus primeros pasos en el arte de niña, yendo a las clases del Museo de San José. Fue con 11 años cuando inició su formación en los talleres infantiles dirigidos por Dumas Oroño. Si bien nació en Montevideo en 1935, la artista vivió su infancia y adolescencia en San José de Mayo. Más tarde se mudó a Montevideo con su familia y continuó la formación en el Taller Torres García teniendo como maestros a José Gurvich y Francisco Matto. Para María de los Ángeles Martínez el regreso de su obra, precisamente en agosto (mes aniversario del Museo), “adquiere una significación especial. Esta retrospectiva que reúne décadas de creación, da cuenta no solamente de la calidad y la coherencia de una consecuente trayectoria artística. Su presencia nos recuerda que falta apenas un año para celebrar los ochenta años del Museo de San José: el espacio donde Angelina fue una de sus primeras alumnas y cuyo espíritu formativo continúa vivo en su obra”.
Renovar la memoria Unas cuantas de las obras (acuarelas, óleos) que podrán verse en el Museo tienen mucho de arraigo, infancia y de sus años germinales en la institución siendo una niña. Hay pinturas que retratan paisajes y personajes (los altos del Macció y su maestro Dumas Oroño) que la arroparon en su infancia en San José de Mayo. Años decisivos en el descubrimiento de la vocación de su vida. Una vocación que a sus 91 años sigue más vital que nunca.
La retrospectiva de Angelina de la Quintana podrá visitarse de lunes a viernes de 15:00 a 18:00 y los sábados de 17:00 a 19:00.
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