Hay diferencias muy profundas entre la vida cotidiana de hace unas décadas y la actual. Y lo interesante es que no se trata simplemente de que “antes era mejor” o “ahora es mejor”: algunas cosas se perdieron, otras aparecieron, y muchas cambiaron de forma.

Días pasados conversábamos sobre estos temas y, les aseguramos que la lista fue enorme, por eso solamente nombraremos algunas de ellas.
Los enumeramos solamente para organizarnos:
Antes era más común:
Comer juntos en familia, especialmente al mediodía o por la noche. La comida podía ser un momento central de conversación y de encuentro de la familia.
Tener menos contacto con el mundo exterior dentro de la casa. Al llegar a casa, en cierto sentido, el mundo quedaba afuera. No existían tantos distractores como hoy en día.
Que varias generaciones vivieran muy cerca o incluso bajo el mismo techo.
Que los abuelos tuvieran un papel cotidiano mucho mayor en la crianza.
Que los niños pasaran buena parte del día fuera de casa, visitando amigos, jugando en la calle o yendo a casa de algún vecino sin que los padres supieran exactamente dónde estaban cada minuto.
Tener menos actividades organizadas. Había, más tiempo aparentemente “vacío”.
En cambio hoy, es más común ver:
Familias físicamente separadas pero permanentemente conectadas por WhatsApp, videollamadas, redes sociales etc.
Padres que registran y siguen mucho más la vida de sus hijos.
Parecería que cada miembro de la familia está al mismo tiempo en universo distinto: uno mirando Netflix, otro jugando en la play, otro trabajando y otro con el teléfono.
Y hay una paradoja interesante: nunca fue tan fácil comunicarnos con nuestros familiares, pero tampoco fue tan fácil estar físicamente juntos y mentalmente separados.
Vida social y vecindario
Una de las pérdidas más importantes, probablemente, sea la vida comunitaria espontánea. Antes era habitual: Conocer a prácticamente todos los vecinos. Pedirle azúcar, sal o una herramienta al vecino. Que los niños jugaran juntos sin que los padres organizaran previamente el encuentro. Sentarse afuera de la casa a conversar. Encontrarse con alguien “por casualidad”. Ir a visitar a alguien sin avisar. Tener lugares de reunión relativamente estables: el bar, el club, la plaza, la iglesia, el almacén, la cancha, etc.
Hoy muchas relaciones son más intencionales y planificadas:
Antes podías simplemente salir de tu casa y encontrarte con gente.
Tecnología y comunicación
En este punto el cambio es gigantesco.
Antes:
El teléfono era un objeto que estaba en la casa.
Si llamabas y nadie atendía, simplemente no podías hablar con esa persona.
No existían: WhatsApp. Mensajes instantáneos. Videollamadas. Redes sociales. GPS. Google. Smartphones. Notificaciones constantes.
Antes tampoco existía la expectativa de disponibilidad permanente.
Si alguien estaba trabajando, viajando o simplemente había salido, no podías localizarlo. Hoy ocurre exactamente lo contrario: si alguien tarda tres horas en responder, podemos preguntarnos:“¿Por qué no me contesta?”
La tecnología eliminó una cosa que antes era normal: la inaccesibilidad.
Las fotografías
Antes sacar una foto tenía cierto carácter de acontecimiento. Había que: Comprar un rollo. Cargarlo. Sacar las fotografías. Esperar. Llevarlo a revelar. Volver buscarlo. Descubrir finalmente qué fotografías habían salido bien.
Por eso las fotografías eran relativamente escasas y tenían mucho valor.
Hoy, podemos sacar cientos de fotografías en un día, pero paradójicamente muchas terminan perdidas entre miles de archivos.
Antes, teníamos 200 fotos de toda nuestra infancia, ahora, Tenemos 200 fotos de esta semana.”
Entretenimiento
Acá aparece otra transformación enorme. Antes había escasez. Habían pocos canales de televisión y programas solamente a determinadas horas.
Si queríamos ver una película, teníamos que esperar que la pasaran por televisión, ir al cine o alquilarla en un video club
Hoy existe una abundancia prácticamente infinita. Netflix, Prime video, Amazon, Disney, etc YouTube, videojuegos, redes sociales, podcasts, TikTok, Streaming...
La diferencia fundamental no es solamente tecnológica. Antes había que buscar entretenimiento. Hoy el entretenimiento nos busca a nosotros. El algoritmo sabe que estamos aburridos antes de que nosotros mismos lo reconozcamos.
En la música pasa también algo parecido. Antes comprar un disco, cassette o CD tenía cierta importancia. Uno podía escuchar durante meses los mismos 10 o 12 temas.
Ahora cualquier música está al alcance de la mano.
El Aburrimiento
Esta quizá sea una de las diferencias más profundas. Antes aburrirse era normal.
No había absolutamente nada que hacer y había que soportarlo. Y de ese aburrimiento podían surgir: imaginación, juegos inventados; conversaciones; dibujos; lectura; caminar; observar; pensar.
Hoy, ante cinco segundos de aburrimiento, tenemos un dispositivo capaz de ofrecernos estímulos ilimitados. El aburrimiento prácticamente se convirtió en algo que hay que eliminar inmediatamente.
Vamos dejando por acá, como les decíamos hace un rato la lista es enorme-
Tal vez a ustedes les sirva como a nosotros el recordar cosas que sin duda todos hemos vivido.
Un abrazo
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