La consultora meteorológica brasileña sostiene que el fenómeno climático ya se encuentra instalado en el océano Pacífico ecuatorial y que existe una alta probabilidad de que alcance una intensidad fuerte o muy fuerte. De confirmarse las proyecciones, sus efectos podrían sentirse en Uruguay durante la segunda mitad de 2026 y comienzos de 2027.

El fenómeno climático conocido como El Niño ya comenzó y podría transformarse en uno de los episodios más intensos de las últimas décadas, según un análisis divulgado por la consultora meteorológica brasileña MetSul.
De acuerdo con el informe, las condiciones oceánicas y atmosféricas observadas en las últimas semanas permiten considerar iniciado el episodio correspondiente al período 2026-2027, aunque organismos internacionales como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) aún no hayan realizado una declaración formal.
La consultora señala que el calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial se aceleró recientemente y alcanzó niveles compatibles con la presencia de El Niño. A esto se suman modificaciones en la circulación atmosférica que los especialistas identifican como características de esta fase climática.
MetSul sostiene que existe una elevada probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad fuerte o muy fuerte durante el segundo semestre del año. Incluso, advierte que podría evolucionar hacia un denominado “súper Niño”, ubicándose entre los eventos más potentes registrados en los tiempos modernos.
Según las proyecciones de los modelos climáticos analizados, el episodio podría compararse con los ocurridos entre 1982 y 1983 y entre 1997 y 1998, considerados entre los más intensos de las últimas décadas a nivel global.
En el caso de Uruguay, los años influenciados por El Niño suelen asociarse a precipitaciones superiores a los valores normales, especialmente durante la primavera y el inicio del verano. También aumenta la probabilidad de tormentas fuertes y episodios de lluvias intensas.
No obstante, los especialistas remarcan que el fenómeno modifica tendencias climáticas generales y no permite anticipar con varios meses de antelación la ocurrencia de eventos específicos como inundaciones, temporales o tormentas severas en lugares determinados.
De acuerdo con MetSul, los impactos más notorios comenzarían a observarse durante la segunda mitad de 2026 y podrían prolongarse hasta los primeros meses de 2027.
La consultora también destacó que no existen dos episodios de El Niño exactamente iguales. Por ese motivo, aunque los modelos muestran una señal consistente hacia un evento de gran intensidad, todavía no es posible establecer con precisión cuál será el alcance de sus efectos sobre Uruguay y el resto de la región.
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