Tras la explosión del tablero ocurrida en marzo del año pasado y las obras ejecutadas para restablecer el servicio, docentes sostienen que los problemas eléctricos continúan y que el riesgo para quienes concurren al centro educativo sigue vigente.

A poco más de un año de la explosión e incendio del tablero eléctrico que obligó al cierre temporal del Liceo 1 "Instituto Dr. Alfonso Espínola", docentes del centro volvieron a denunciar graves deficiencias en la instalación eléctrica y advirtieron que la seguridad de estudiantes y funcionarios continúa comprometida.
Según señalaron, en los últimos días se registraron reiteradas interrupciones en el suministro de energía, llegando a contabilizarse 14 cortes en una sola jornada. La situación volvió a dejar sin electricidad al liceo y afectó el normal desarrollo de las actividades.
"Estamos soportando el frío sin poder calefaccionar los salones", manifestaron docentes, quienes indicaron que la mayor preocupación no pasa por las incomodidades, sino por el riesgo que implican las fallas detectadas.
"La vida de estudiantes y funcionarios está en peligro", afirmaron, al sostener que persiste la posibilidad de que ocurra un nuevo episodio similar al registrado en marzo de 2025.
De acuerdo con la información aportada por los docentes, los inconvenientes eléctricos comenzaron hace aproximadamente dos años como consecuencia del sobrecalentamiento de la llave general del edificio.
La situación alcanzó su punto más crítico en marzo del año pasado, cuando se produjo la explosión e incendio del tablero eléctrico. El hecho ocurrió al finalizar el turno nocturno, cuando la mayoría de los estudiantes y funcionarios ya se había retirado, evitando consecuencias que pudieron haber sido mucho más graves.
El episodio requirió la intervención de Bomberos y provocó un corte de energía que afectó a toda la manzana, además del cierre del liceo durante varios días mientras se realizaban las reparaciones.
Posteriormente se ejecutaron obras que permitieron aumentar la carga eléctrica asignada al edificio, solucionando uno de los problemas detectados en aquel momento y posibilitando el regreso de las clases.
Solución Sin embargo, los docentes sostienen que la principal dificultad aún no fue resuelta. Explican que el edificio, con más de un siglo de antigüedad, conserva parte de su antigua instalación eléctrica embutida, ya que solo una parte de la red fue sustituida por un sistema exterior con bandejas metálicas.
Según indicaron, existirían fugas de corriente que no han podido ser localizadas, lo que mantiene vigente el riesgo de descargas eléctricas potencialmente fatales.
Por ese motivo, consideran imprescindible reemplazar totalmente la instalación antigua por una nueva red exterior y colocar llaves diferenciales que corten automáticamente la corriente ante cualquier fuga.
Mientras tanto, para evitar una sobrecarga de la llave general, el uso de los equipos de aire acondicionado permanece restringido, situación que impide calefaccionar adecuadamente las aulas en pleno invierno.
Los docentes insistieron en la necesidad de una intervención definitiva que garantice condiciones seguras para toda la comunidad educativa y evite que se repita un episodio como el ocurrido el año pasado.
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